Nuestras Proyecciones.
¿Qué significa proyectarte en otro? ¿Qué significa que el otro sea tu espejo?
En el ser humano, hay una parte consciente y otra que opera desde el inconsciente, llamada sombra:
¿Qué es la sombra?
La sombra está compuesta de zonas de tu mente-ego que todavía no has aceptado o perdonado, de partes tuyas que no amas. En la experiencia vital, la evolución consiste en tomar conciencia sobre ti mismo y avanzar hacia la integridad [ser integro o completo], lo cual pasa por el proceso necesario de ver estas partes tuyas y ser capaz de integrarlas.
Una vez integradas desde la luz de tu conciencia, desde el amor y la aceptación, tan solo con esta conciencia sanarán.
Cada persona que nos produce una emoción fuerte está siendo un maestro nuestro. La emoción nos indica que tiene una importancia fundamental en el proceso de nuestra vida.
¿A veces no escuchas las quejas de alguien, juzgando a los demás, y desde tu visión externa, observas en dicha persona un comportamiento similar al que critica? Esa sombra que ella no ve, es la que realmente le hace sentirse mal. Cuando empiezas a entender ese reflejo que ves en el otro, aceptas tu responsabilidad, siendo más fácil activar el perdón, ya que: “te estás perdonando a ti”.
Usa los juicios que haces hacia los demás para darte cuenta de los programas que operan en ti y te limitan en cada instante. Haciendo este ejercicio, será mucho más fácil liberarte de estos programas y aprender a amar sin condiciones.
Repudias lo que proyectas, por lo tanto, no crees que forma parte de ti.
Te excluyes a ti mismo al juzgar que eres diferente de aquel sobre el que proyectas.
Al hacer esto de manera inconsciente, tratas de mantener fuera de tu conciencia el hecho de que te has atacado a ti mismo, y así imaginas que te has puesto a salvo.
La proyección sin embargo, siempre te hará daño, porque implica ira, la ira alienta la agresión y la agresión fomenta el miedo.
La proyección no es más que un mecanismo del ego para hacerte sentir diferente y separado del resto de las personas, esto te hace parecer mejor que ellos. Y así destruyes la percepción de ti mismo, y de los demás. Solo aprenderás lo que eres, en lo que proyectas en los demás y por lo tanto crees que ellos son.
Estamos llenos de memorias erróneas en nuestra mente, que disparan nuestras emociones negativas reflejándolas en otros. Limpiando esas memorias a través del perdón y de la experiencia de “verlo”, de hacerlo consciente, observaremos nuestros guiones de vida, asumiendo nuestras tendencias, y dejando de ver fuera, lo que hay dentro. Con esto, liberaremos a los demás de la responsabilidad de nuestra felicidad, así como de dependencias emocionales que surgen de esa falta de independencia.
Y desde la libertad, sin intentar cambiar ni modificar a nadie, soltando el miedo y las defensas, aprendiendo a ver más allá de las mascaras, comprendemos que todos somos lo mismo, seres de amor perdidos en este mundo de egos. Y podremos compartir desde esa independencia y madurez emocional, aprendiendo a ver que esos programas solo están ocultando a una persona tan liada como tú, donde no existe separación alguna contigo, porque en su ser profundo todos somos lo mismo: “Proyecciones de Dios”.
Teresa Blanes
LA CREACIÓN DEL UNIVERSO
Según la explicación metafórica de Plotino(del neoplatonismo) Dios es una gran luz y el ser o espíritu, que somos nosotros son los rayos que se extienden desde esa gran luz, estos rayos son luz igual que Dios, no hay ninguna diferencia, son luz pero los rayos proceden de la luz, y esta es la única diferencia entre el rayo y la luz.
La luz es autogenerada y los rayos proceden de esa luz.
El drama del Universo viene cuando Dios hace una experiencia de compartirse consigo mismo, y es entendida en algún punto en alguna burbuja del comprender de la mente como una dualidad, como un dolor como una ofensa, y ese es el error de percepción que aquí ahora mismo estamos atravesando nosotros. 
Un día decidimos que el rayo y la luz no son lo mismo, y decido crearme a mi mismo, y así montamos el Universo, con esta dualidad Dios y yo, surgiendo un Universo dual, con luz y sombra, con contradicciones, por un lado tenemos el recuerdo de lo que somos muy escondido y por otro lado estamos enredados abocados a la creación independiente de Dios, crear un mundo sin Dios, y este es el drama primal, donde proyectamos ese sentimientos de estar separados ese sentir de ser distintos de Dios, y lo proyectamos como algo que ha hecho Dios, en la mitología cristiana tienes el paraíso del cual fuimos expulsados y esta el concepto de culpa, que esta reflejado en que comimos una manzana, y estos mitos están hablando del nacimiento del ego, de la culpa, de la vergüenza del cuerpo, están hablando de la expulsión, del abandono, estos sentimientos son los que estamos reproduciendo una y otra vez.
Me siento abandonado, porque me llueve este fin de semana, me siento abandonado porque mi hijo me ha rechazado, no queriendo darme un beso, abandonado por mis parejas y por mil millones de cosas, constantemente me siento rechazado, este es el drama que vivimos, la frustración el abandono y el rechazo.
Ahora estamos recordando que eso es un error de percepción, vivimos esa energía creativa del ser, dedicada a un error de percepción.
Dentro de las explicaciones o comprensiones mas profundas que se pueden alcanzar de este asunto, trascienden nuestro estado mental de este momento, pero esta claro que hay algo referido a compartirse, el verdadero propósito de lo que está pasando es que recordemos el compartirse desde lo real, cada vez que estamos dejando a un lado la historia de nuestro yo abandonado, estamos entrando en la realidad de compartirme.
Todo error es limitado, es como un niño que ve unas cortinas y cree que es un monstruo, y empieza a imaginarse una historia y crea un universo, porque tiene mucho poder, hasta que ya tiene el valor de acercarse y ve que son unas cortinas y ya se acabaron las pesadillas.
Sobre la soledad.
Nadie está en manos de nadie, vamos caminando juntos, y empiezas a comprender que no estás solo cuando sientes ese goce tan sutil dentro de ti, esa sensación de soledad viene del ego, el es, el que se siente solo, la persona, el cuerpo mente, se siente constantemente solo, y busca a alguien que le solucione su problema. Pero una vez que tocas con esa paz en lo profundo, ya no te sientes solo, estar solo es una idea, puedes estar con una pareja y sentirte solo, en un estadio de futbol y sentirte solo, en mitad del campo y sentirte pleno, completo sin ninguna sensación de soledad, porque puedes sentir ese goce dentro de ti, como cuerpo puede que si estés solo, pero sentir la soledad como una carencia, como una falta de algo, esa sensación que viene de la separación de la esencia, esa separación de Dios, de tu ser, esa sensación de estar abandonado, de estar aquí arrojado a un mundo de peligros, donde me las tengo que apañar, me tengo que defender, todo eso dejas de sentirlo al conectar con ese goce.
Así toda esa falsedad, todo ese invento, toda esa alucinación, colectiva, de abandono, de cómo salir adelante, de tengo que buscar aliados, gente buena que me acompañe, alejarme de los malos, toda esa alucinación colectiva se queda barrida en cuanto sientes un sentimiento de paz de goce, cuando sientes que estás vivo, unido a Dios, y cuando más consciente eres de esto, mas te perdura, es un estado mental, es llevar nuestra voluntad a ese estado, al sentir la verdad, encaminarnos a esa identidad, de hecho cuando estoy en relación con otra persona, lo mas real en si es la relación, no los dos yoes que creen estar en los dos polos de la relación, lo mas real es lo que les une, en realidad todo está en relación, todo es una cadena de relaciones infinitas, podríamos definir este mundo como un montón de puntos de conciencia que se creen separados y por tanto buscan su identidad en la relación, nos pasamos el tiempo buscando nuestra identidad perdida, sin saber lo que somos. La relación se acaba cuando llega esa unión, una vez que hay unión ya no hay relación, cuando esas dos mente se unifican en una sola.
Ecología mental
Jorge Lomar
Cuando atacas ¿a quién atacas?
Me podéis contestar a estas preguntas: ¿Cómo te sientes después de una discusión? ¿Cómo te sientes, tras una defensa, para ti justificada? Creo que la respuesta, será siempre la misma, mal, porque un profundo malestar te invade, como resultado de la acción.
Y al final la culpa se acaba imponiendo, sintiéndote triste y apenado, te vuelves vulnerable al dolor, y te conviertes en víctima y verdugo. Y observas que la paz que tenias ha desaparecido, un mal negocio porque las ganancias siempre son nulas, ya que en definitiva todo ataque hacia fuera es un ataque hacia dentro. Cuando crees defenderte haces sufrir y sufres tú también, al final todos perjudicados.
Pero te enfrentaras a la vocecita del ego, con sus argumentos; <has hecho muy bien, en la vida o te defiendes o te aplastan, ahora vas a ir de calladito, que pensaran los demás, mira este tonto, que se deja manejar>. Y la verdad que un poco tonto ya eres, porque te has pasado la vida repitiendo errores y siendo un infeliz, creyéndote todas la interpretaciones que tus memorias pasadas, tus carencias, hacían de cada situación, viviendo tus programas como reales, y haciendo responsables a los demás de tus resultados. No pudiste hacerlo de otra manera.
Pero ahora, que empiezas a entender, que esto no funciona, no sería mejor cambiar tu enfoque, cambiar tu percepción, tu visión de lo que está pasando, sabiendo que es tu mente enferma la que está juzgando en ese momento, la que interpreta, y comprender que tus miedos, te llevan a distorsionar tu mirada, esa proyección que vives en el otro.
Solo tú tienes el poder de cambiar la guerra por paz, porque siempre que atacas, te atacas a ti primero, y al convertirte en víctima, te haces vulnerable, debilitándote, son tus propios pensamientos los que se vuelven contra ti. Tus pensamientos atacan tu invulnerabilidad, y esa inquietud te hace sentir miedo y preocupación.
La interpretación que hace tu mente de lo de fuera, es tu propio reflejo de lo que hay en tu interior, y que repudias, es el pasado que te aprisiona, tus necesidades te impiden dar sin obtener, solo conectando con tu mente sana, limpias y perdonas esas memorias, liberándote así de las cargas, cambiando los pensamientos que te conducen al dolor y te alejan de la paz, por otros de amor, que en definitiva es lo somos. En tu paz mental nace la percepción pacifica del mundo.
Hoy entro en contacto con mi libertad, elijo renunciar al ataque, elijo renunciar a los juicios, vivo en el presente, porque si perdono me perdono, y si amo, me amo, y por tanto acepto la ayuda de una mente superior a la mía.
Teresa Blanes
Sensibilización en el sentir.
YO SIENTO. Normalmente se huye del sentir, hay que abrir la conciencia al miedo de sentir.
Vamos a practicar el sentir quitando el drama que nuestra mente pone al sentir, “lo que nos perturba no es lo que ocurre, si no nuestros pensamientos sobre lo que ocurre” en definitiva es una energía que aparece, y sin pensamientos, y con la simple observación se convierte solo en lo que es, una brújula indicadora de nuestra emoción, emoción que permitimos y aceptamos.
Un YO SIENTO nos abre la puerta a estar más conectados con nuestro autentico sentir, y sin esa interpretación que hacen nuestros pensamientos, identificaremos en el mismo momento que algo está pasando, algo que nos aleja de nuestro bienestar, y podremos ver como el programa del ego nos comienza a poseer y atrapar, quizás podamos pararlo, sino en ese momento, mas tarde, lo importante es identificar la sensación física.
Es indudable que no puedes hacer ningún cambio de percepción si huyes de tu sentir, por esto, conectar con tu bolsa de energía, sin hacer nada mas, permitiendo y aceptando, da lo mismo lo que aparezca, puede ser tristeza o alegría, esto te hace ampliar tu conciencia y captar y permitir más fácilmente tus emociones y la de los demás.
Los programas del ego son; ataque, defensa, premio castigo, sentir, huir, en ellos nos hemos formado, y solo tu conciencia de sentir tu cuerpo, a través de la presencia, te podrá sanar esa parte de tu mente enferma.
Permítete sentir a ese niño dolido del pasado, sin esfuerzos, sin ponerle historias, sin escapismos, siéntelo y abrázalo, hay emociones que son heridas antiguas, no investigues, no analices el dolor puede estar muy profundo, ya saldrá cuando tenga que salir.
Esta práctica de sentir debe de ser constante para que cuando llegue la emoción estés preparado, puedes hacerla en cualquier momento, mientras meditas o cuando caminas o viajas, por unos instantes desconecta y siente tu cuerpo, tu respiración y no permitas que tu mente haga historias, ahora no es el momento de pensar, el cómo ni el porqué, solo estas horrando tu sentir.
Teresa Blanes